El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.
Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.
Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.
Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio;
Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma:
¿No clama la sabiduría, Y da su voz la inteligencia?
Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.
Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras.
Porque el que me halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová.
El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.
La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece.
El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.
En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente.
El peso falso es abominación a Jehová; Mas la pesa cabal le agrada.
Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad.
Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.
El camino del necio es derecho en su opinión; Mas el que obedece al consejo es sabio.
El necio al punto da a conocer su ira; Mas el que no hace caso de la injuria es prudente.
El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.
El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.
Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.
La justicia engrandece a la nación; Mas el pecado es afrenta de las naciones.
La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.
Los ojos de Jehová están en todo lugar, Mirando a los malos y a los buenos.
El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.
El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; Y a la honra precede la humildad.
Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero Jehová pesa los espíritus.
Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados.
El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.
Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.
Mejor es un bocado seco, y en paz, Que casa de contiendas llena de provisiones.
En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.
Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado.
Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, Y antes de la honra es el abatimiento.
La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa.
A Jehová presta el que da al pobre, Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.
El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, Y cualquiera que por ellos yerra no es sabio.
Camina en su integridad el justo; Sus hijos son dichosos después de él.
Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones.
De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, Y la buena fama más que la plata y el oro.
Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo.
No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá.
Con sabiduría se edificará la casa, Y con prudencia se afirmará;
Gloria de Dios es encubrir un asunto; Pero honra del rey es escudriñarlo.
Como ciudad derribada y sin muro Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.
Como perro que vuelve a su vómito, Así es el necio que repite su necedad.
No te jactes del día de mañana; Porque no sabes qué dará de sí el día.
Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.
El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
El que confía en su propio corazón es necio; Mas el que camina en sabiduría será librado.
Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; Mas cuando domina el impío, el pueblo gime.
Sin profecía el pueblo se desenfrena; Mas el que guarda la ley es bienaventurado.
Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario;
No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.
Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.
Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.
Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.
Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón;
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.
Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, Y su paladar es más blando que el aceite;
Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo;
Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana, Y a la inteligencia llama parienta;
El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.
Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis.
Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza de su madre.
La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.
Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.
A su alma hace bien el hombre misericordioso; Mas el cruel se atormenta a sí mismo.
El que ama la instrucción ama la sabiduría; Mas el que aborrece la reprensión es ignorante.
Los labios mentirosos son abominación a Jehová; Pero los que hacen verdad son su contentamiento.
Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada; Y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas.
La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba.
El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.
La lengua apacible es árbol de vida; Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.
Mejor es lo poco con el temor de Jehová, Que el gran tesoro donde hay turbación.
Del hombre son las disposiciones del corazón; Mas de Jehová es la respuesta de la lengua.
Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; Ciertamente no quedará impune.
Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.
Los labios del necio traen contienda; Y su boca los azotes llama.
El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca.
Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.
Como los repartimientos de las aguas, Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina.
Riquezas, honra y vida Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; No estará delante de los de baja condición.
Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.
Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; Mas los impíos caerán en el mal.
Manzana de oro con figuras de plata Es la palabra dicha como conviene.
¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él.
Mejor es reprensión manifiesta Que amor oculto.
Mejor es el pobre que camina en su integridad, Que el de perversos caminos y rico.
La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la honra.
Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él esperan.
Dad la sidra al desfallecido, Y el vino a los de amargado ánimo.
Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.
Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia,
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos;
Oíd, porque hablaré cosas excelentes, Y abriré mis labios para cosas rectas.
Jehová no dejará padecer hambre al justo; Mas la iniquidad lanzará a los impíos.
Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina.
El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.
Panal de miel son los dichos suaves; Suavidad al alma y medicina para los huesos.
El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido.
Al que responde palabra antes de oír, Le es fatuidad y oprobio.
No digas: Yo me vengaré; Espera a Jehová, y él te salvará.
Hacer justicia y juicio es a Jehová Más agradable que sacrificio.
La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él.
El hombre sabio es fuerte, Y de pujante vigor el hombre docto.
El que cava foso caerá en él; Y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá.
Huye el impío sin que nadie lo persiga; Mas el justo está confiado como un león.
El altivo de ánimo suscita contiendas; Mas el que confía en Jehová prosperará.
La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: °Dame! °dame! Tres cosas hay que nunca se sacian; Aun la cuarta nunca dice: °Basta!
Busca lana y lino, Y con voluntad trabaja con sus manos.
Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: